Quien no ha dado ese saludo a otra persona o lo ha recibido: “Habla, Crema”, ya sea cuando estamos en la tribuna, en las afueras del estadio, y en muchos sitios más.
Ahora también por internet, como cuando vemos los partidos de la “U” por internet y está el chat al costado, en esas ocasiones cuando no hemos podido ir al estadio y no tenemos la señal para verlo por televisión.
Recuerdo eso al leer el libro Garra de José Alfredo Madueño, inconcientemente lo hacemos y lo que dice tiene mucha razón. Conversaba, antes de leer esa parte en la página 29, por el chat del facebook del perfil de Trinchera Crema para solicitar votos apresuradamente para un concurso y la frase “Habla, Crema” se repitio decenas de veces.
El ‘Tata’ en esa parte cuenta la historia de la camiseta crema, y transcribimos una conclusión magistral:
Porque es ya como un apellido, como una raza que la ciencia es incapaz de identificar. “Habla, Crema”, dirán al pasar, a modo de saludo. Y uno entonces llenará el pecho de orgullo, feliz del sobrenombre que le regaló la camiseta.

Habla, Crema




